Esta iniciativa social nació hace tres años y ofrece servicio de barbería y peluquería gratis a personas en situación de calle. Para los voluntarios que entregan este servicio, el mejor premio es ver la sonrisa en los rostros de hombres en situación de calle, de adultos mayores en abandono, y percibir las ventajas de esta “manito de gato para el alma”.

Por Jacqueline Otey A.

Francisca Asencio es estilista y madre de Mateo, quien hace cuatro años nació prematuro y con articulaciones blandas. En ese momento, los médicos le advirtieron que su hijo probablemente tendría que recibir tratamiento en la Teletón, y por esa razón creó la Fundación Barberos Solidarios, con el objetivo de entregar colaboración a la entidad en la que iba a solicitar apoyo a futuro. “Convoqué a barberos de diversos lugares para ofrecer nuestros servicios a mitad de precio y de esta manera, logramos recaudar más de 500 mil pesos. Sentí que tenía que retribuir en algo la ayuda que iba a necesitar. Fue una especie de responsabilidad social individual. Afortunadamente, después no fue necesario llevar a mi hijo a rehabilitación permanentemente a la Teletón”, cuenta.

En 2016, un amigo estilista–que colaboraba con la hospedería del Hogar de Cristo de San Bernardo-, le pidió a Francisca que acudiera a este lugar junto a los miembros de la fundación de barberos para brindarles a los acogidos el servicio de barbería y peluquería. “Una vez que hicimos este trabajo, nos enamoramos del cambio de actitud que ellos experimentaron al ver su imagen renovada. Desde ahí nos enfocamos en el trabajo con estas personas, para ayudarlos a mejorar su autoestima”.

Una vez a la semana, esta emprendedora social sale a la calle junto a los 27 barberos voluntarios de la fundación -4 de ellos son estilistas-, para atender a personas en vulnerabilidad social que necesitan de sus servicios. “Durante estas jornadas lo mínimo que hemos atendido son 40 personas y lo máximo 170. También vamos a las hospederías que nos llaman”, señala con entusiasmo.

Francisca menciona que esta labor es totalmente gratuita. “Somos voluntarios, pero tenemos dos marcas profesionales de navajas que nos auspician (Elegance y Derby). Lo que queremos hacer es una barbería autosustentable en un local establecido, donde podamos ofrecer un día a la semana nuestros servicios sin costo a personas en situación de calle. Es una meta que esperamos concretar durante el primer semestre de 2020”.

Después de tres años de trabajo en terreno, afirma que algo que aún le impacta es el daño que provocan las enfermedades mentales. “Hemos conocido gente con educación, muchos de ellos profesionales, quienes por consumo de droga, alcohol o pérdida de un familiar, dejaron la comodidad de sus casas y llegaron a vivir en calle y de paso cayeron en una profunda depresión”.

Cada vez que atienden a personas en situación de calle, acostumbran tomarles una foto antes y otra una vez finalizado el servicio, para dejar registro de la transformación. “Ellos al mirarse al espejo cambian de inmediato la expresión de sus rostros. A todos les aparece una sonrisa grande, se emocionan y por lo general dicen ´seguro que ahora me darán pega´”.

Francisca cuenta que su emprendimiento social recibe apoyo de Fundación Acción Solidaria del Hogar de Cristo. “Ellos nos ayuda a administrar nuestra iniciativa. También nos enseñan a hablar en público y nos brindan un lugar físico para reunirnos”.

La joven madre dedica gran parte de su tiempo libre a la fundación, labor de la que está muy orgullosa. “Hace poco fuimos a la inauguración de las habitaciones modulares que el emprendimiento social Hobe hizo en Las Condes para personas en situación de calle, a quienes atendimos. Después de ello, Remington nos contactó para donarnos 27 máquinas para cortar barba y cabello”, concluye, orgullosa y muy satisfecha de lo que han logrado.