Las instituciones que integran Acción Solidaria abrieron sus puertas para recibir a las cuadrillas que recorrieron Santiago durante La Noche del Encuentro. Su apoyo logístico y humano volvió a demostrar que el trabajo colaborativo es clave para acompañar a las personas que viven en situación de calle.
Por María Teresa Villafrade
La Noche del Encuentro, realizada el pasado 9 de julio con punto de partida en la Estación Mapocho, no solo movilizó a cientos de voluntarios que recorrieron las calles para conocer la realidad de quienes viven a la intemperie. Detrás de esa experiencia hubo también una amplia red de organizaciones sociales que puso a disposición sus espacios, equipos y compromiso para hacer posible la jornada.
Diversas instituciones que forman parte de la Red Acción Solidaria abrieron sus puertas para recibir a las cuadrillas, ofrecer un lugar de encuentro y colaborar en la coordinación de la actividad. Más que un apoyo logístico, su participación reflejó el compromiso permanente que mantienen con las personas en situación de calle y la importancia del trabajo articulado entre organizaciones de la sociedad civil.

Entre las entidades que participaron estuvieron el Comedor Solidario Enrique Alvear, la Clínica Social y Voluntaria, la ONG Acción Diversa, Misioneros Cristo de la Calle, Quilicura Humanitario e Hijos de la Calle, además de otras organizaciones que diariamente trabajan junto a personas en situación de vulnerabilidad.

“Lo que vivimos esa noche demuestra la fuerza que tiene el trabajo en red. Nuestras organizaciones no solo facilitaron espacios para las cuadrillas, sino que reafirmaron un compromiso que mantienen durante todo el año con las personas en situación de calle. Esa colaboración permanente es uno de los mayores valores de nuestro quehacer”, destaca Marcela Martínez, coordinadora de Acción Solidaria.
VOLVER PARA TENDER UNA MANO
Entre las historias que dejó la jornada hubo una especialmente significativa. En Quilicura Humanitario participó como voluntario un hombre que hace algún tiempo vivió en situación de calle. Hoy, desde una realidad distinta, decidió regresar, no como beneficiario, sino para acompañar a quienes atraviesan la misma experiencia que él conoció de cerca.
Su nombre es Leonel Seguel y su participación fue tan relevante que también formó parte de la transmisión en vivo realizada desde Estación Mapocho durante la actividad, compartiendo un testimonio que emocionó a quienes seguían la jornada.

Leonel Seguel (primero a la derecha) tras entregar su testimonio, comparte escenario con el capellán de Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck (primero a la izquierda) y Alfredo Moreno, ex ministro y director de 3xi.
Su historia demuestra que el acompañamiento sostenido, la acogida y el trabajo comunitario pueden abrir caminos de transformación. Raúl Ibarra, fundador de Quilicura Humanitario, expresa que siente mucho orgullo de la trayectoria de Leonel.
“Su testimonio nos recuerda que detrás de cada persona que vive en la calle existe una historia, un proyecto de vida y la posibilidad de volver a empezar cuando encuentra oportunidades y una comunidad dispuesta a no dejarla sola”, dice emocionado.

Raúl Ibarra abraza emocionado a Leonel Seguel, el hombre que dejó de vivir en situación de calle y ahora es voluntario.
Ese espíritu fue precisamente el que marcó La Noche del Encuentro: acercar realidades que muchas veces permanecen invisibles y fortalecer una red de organizaciones y personas convencidas de que nadie debería enfrentar la exclusión en soledad.




